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Estuve mucho tiempo esperando no tener miedo para dar el salto y emprender. Cuando esté más segura, cuando tenga más experiencia, cuando tenga el suficiente colchón económico, cuando los niños crezcan y me necesiten menos. Pero las grandes decisiones son con miedo, muchas veces con pánico. Con el vértigo en la boca del estómago.

Tener miedo es estar vivas. Es el momento en que sueltas una liana para agarrar otra. Quizás te sirva, cuando tengas que tomar una decisión o desafío importante, hacer algunas listas:

  • Las diez cosas de las que estoy orgullosa de mí. Hitos laborales; personales.
  • Las diez características que me distinguen.
  • Las cinco cosas que aún tengo que aprender. Las acciones para avanzar en ellas.
  • Las cinco razones para abrazar mis miedos.

Lee con atención lo que resulta. Respira profundo. Suelta la liana en la que estás… y toma con esperanza la siguiente.